Cuando encontré esta tela casi ya podía decir que tenía todos los puntos para convertirse en el vestido favorito de Flavia, simplemente

por ser de su color, el amarillo, mira que a todas las niñas les gusta el rosa, pues a ella no, el amarillo. Y es que no puedo decir que, hasta la fecha, sea de esas niñas que eligen la ropa que ponerse cada día o sino ya se desata el drama nacional, pero si se nota cuando lleva algo con lo que se siente cómoda y a gusto.

Poco puedo contaros del look, que está hecho a mano, como prácticamente todos los vestidos de Flavia, que me encanta la simplicidad de sus líneas y el detalle de esos botones que encontramos por casa que deben ser del año de “María Castaña”, y que me encanta como queda con las zapatillas de Zara con las que lo suelo combinar porque también puedo asegurar que son sus favoritas.

Además, me ha venido genial para hacer estas fotos dentro del reto #agostoen31clicks en que uno de los temas ha sido el amarillo.

¡Un súper abrazo y hasta la próxima!!

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